Finalizó la Cumbre Industrial y Tecnológica, nuestra entrañable feria de Subcontratación. ¿Ha sido una buena feria? En términos absolutos, la situación del mercado no daba opciones para que la Cumbre fuese una feria de mucho movimiento. Los milagros son más propios de otros entornos, diferentes del industrial, y una mala coyuntura -sin hablar de cuestiones estructurales- no puede alumbrar números espectaculares.
¿Ha sido, pues, una mala feria? En absoluto. Puede que las cifras de visitantes sean muy humildes; puede que los compradores que hayan venido busquen nuevos proveedores para apretarles en el precio, y que los proveedores que exponían busquen nuevos clientes que no les ahoguen, como me comentaba un expositor, en lugar del deseable flujo de nuevas necesidades salidas de nuevos proyectos, como hemos podido ver hace un par de semanas en Finlandia. Puede que las tardes se hayan hecho interminables en este "verano indio", un otoño en el que hace bueno, como recitaba Joe Dassin, y en el que las ganas de volver a un recinto ferial tras una buena comida venían a ser las mismas que las de reunirse con el inspector fiscal a ver papeles.
Puede que haya habido todas esas circunstancias y cifras poco entusiasmantes. Pero la feria ha sido un éxito, solo por el hecho de celebrarse. Hace dos años, los organizadores dieron un paso atrás, que muchos no comprendimos, dejando sin escaparate a un sector que entonces lo pasaba mal, en un mercado en clara contracción. Esta vez, en unas circunstancias tampoco favorables, la feria ha salido adelante. El BEC ha apostado por la Subcontratación y se ha esforzado en animar una feria que se ofrece a un sector industrial muy amplio en nuestra zona. Los organismos que trabajan por la subcontratación, fundamentalmente las Bolsas de Subcontratación de las Cámaras de Comercio -que no lo están pasando bien en estos momentos de transición tras algunas decisiones políticas recientes que les han dejado con obligaciones pero sin recursos para afrontalas- se han volcado también con una feria que se ha reafirmado como la de referencia a nivel nacional en el sector. Y las empresas...
Las empresas han respondido de manera excelente, dadas las circunstancias de mercado, haciendo buenas las condiciones ofrecidad por la organización y el trabajo de los organismos de apoyo al sector. He visto muchas caras conocidas, de años de pelea en los mercados. Estábamos muchos de los miembros de la gran familia de la subcontratación, rubricando así la partida de renacimiento de una feria que ha vuelto, y que queremos que siga ahí, creciendo como escaparate de un sector que lo está pasando mal, pero que ni tira ni quiere tirar la toalla, y que sigue siendo ejemplo de innovación de verdad.
Ha habido un cierto patriotismo en esta presencia de empresas, la mayor parte pymes, muchas de ellas familiares, fibras diferentes de nuestro tejido industrial, cada una de ellas pequeña, pero todas ellas necesarias, reivindicando la naturaleza industrial de nuestro país. Por ello, más allá de los resultados particulares de cada uno de los participantes -y a los organizadores- creo que nos cabe a todos la satisfacción del deber cumplido durante estos cuatro días.
viernes, 30 de septiembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
Este martes empieza la Cumbre
Han pasado cuatro años tras la última Cumbre Industrial y Tecnológica en el BEC, y han pasado unas cuantas cosas desde entonces. Por ejemplo, yo a aquella edición y a las anteriores les llamaba "Subcontratación", que es donde me movía -y sigo moviendo- y, ahora, ya se me ha metido en la cabeza lo de "Cumbre Industrial". Para la próxima edición seguro que pienso ya en la feria con todo su nombre completo, aunque a las ferias les suele pasar lo que a los futbolistas brasileños, que cuanto más corto y menos palabras tiene el nombre, mejores suelen ser.
En el grupo que coordino dentro de la Bolsa de Subcontratación de Alava vienen ocho empresas alavesas más una empresa madrileña invitada. Son sectores variados, desde la fundición a la electrónica, pasando por estampación, mecanizado, troqueles, recubrimientos... un abanico amplio que representa un poco la variedad de oferta industrial de nuestra zona y que es sensiblemente diferente a lo que se ha podido ver hace unos días en otra feria, también dicha de Subcontratación -como la propia palabra indica, "Alihankinta" significa "Subcontratación" en finés- en Tampere.
La organización ha hecho un esfuerzo grande primero para escuchar a los agentes del sector, y luego para traer compradores franceses. Veremos cómo se da el salón, que llega en un momento que tiene aires de punto de inflexión para la industria subcontratista de nuestro entorno: o nos integramos definitivamente en la pirámide europea de la Subcontratación de especialidad, saliendo a vender a los mercados donde estos existen, o nos morimos lentamente enseñándonos los tornillos unos a otros. Contaré por aquí cómo nos ha ido.
En el grupo que coordino dentro de la Bolsa de Subcontratación de Alava vienen ocho empresas alavesas más una empresa madrileña invitada. Son sectores variados, desde la fundición a la electrónica, pasando por estampación, mecanizado, troqueles, recubrimientos... un abanico amplio que representa un poco la variedad de oferta industrial de nuestra zona y que es sensiblemente diferente a lo que se ha podido ver hace unos días en otra feria, también dicha de Subcontratación -como la propia palabra indica, "Alihankinta" significa "Subcontratación" en finés- en Tampere.
La organización ha hecho un esfuerzo grande primero para escuchar a los agentes del sector, y luego para traer compradores franceses. Veremos cómo se da el salón, que llega en un momento que tiene aires de punto de inflexión para la industria subcontratista de nuestro entorno: o nos integramos definitivamente en la pirámide europea de la Subcontratación de especialidad, saliendo a vender a los mercados donde estos existen, o nos morimos lentamente enseñándonos los tornillos unos a otros. Contaré por aquí cómo nos ha ido.
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martes, 20 de septiembre de 2011
Pensamientos sobre la "loganización"
Repasando la prensa técnica -profusa e interesante- que se nos proporcionó a los expositores en la pasada edición de la feria Industrie de Lyon me encontré con un "palabro" evocador de los tiempos que nos está tocando vivir. Se trata del término "loganización".
El que las ventas del Dacia Logan hayan servido para salvar los resultados de Renault está en la etimología de este térnino, que hace referencia a la producción de bienes y servicios básicos, poco sofisticados, pero que cumplen con la función para la que el consumidor los adquiere, en detrimento de otros con más funciones, opciones, posibilidades... pero que son más caros.
En Usine Nouvelle hablaban, por ejemplo, de la loganización de la máquina herramienta: se venden cada vez más máquinas básicas, versátiles con tecnologías probadas y que cubren las necesidades de una buena parte de los clientes que desean una máquina robusta, que permita hacer un abanico amplio de tareas, y que no dejen al contable de la empresa temblando.
¿Es buena o mala la loganización? Parece que a corto plazo soluciona problemas a quienes son capaces de poner en el mercado sus Logan. En la pasada Bienal de Máquina Herramienta, una de las firmas líderes mundiales en maquinaria con arranque de viruta se presentó con máquinas mucho más sencillas -y baratas- que sus modelos estrella. Al final, facturar es facturar, y si el mercado no puede comprar la supermáquina, que nos compre al menos algo. Por otro lado, la gente que apuesta por el decrecimiento como salida a esta crisis seguro que está satisfecha con la loganización. Y ha servido para que servidor vuelva a publicar en este blog meses después.
Yo tento mis dudas, sin embargo, de que esta tendencia pueda ser buena a medio y largo plazo. Dice mi suegra que es peor el vicio que el hambre, pero quedarnos como estamos, sin intentar mejorar, ya no es viable. La investigación es un motor de desarrollo, y necesita desarrollo de producto, y venta del mismo, para ser rentable y atractiva para las empresas. Mucha investigación se dedica a resolver problemas no necesariamente industriales, sino vinculados con la pervivencia misma de nuestro mundo. ¿Quién, en un mundo loganizado, va a invertir en investigar en energías renovables, en el coche eléctrico, en mejorar en campos como la medicina, la biología... si el mercado va a requerir única, o mayoritariamente, de opciones ya consolidadas, que en el mundo anterior a la loganización, incluso serían consideradas como obsoletas?
Imagino un mundo loganizado como algo parecido a lo que puede ser un país autárquico: no gastas en novedades, pero acaba siempre faltándote algo, y acabas languideciendo, camino del colapso.
Me gustaría conocer más opiniones sobre este fenómeno. Se agradecen comentarios en el blog, en twitter...
El que las ventas del Dacia Logan hayan servido para salvar los resultados de Renault está en la etimología de este térnino, que hace referencia a la producción de bienes y servicios básicos, poco sofisticados, pero que cumplen con la función para la que el consumidor los adquiere, en detrimento de otros con más funciones, opciones, posibilidades... pero que son más caros.
En Usine Nouvelle hablaban, por ejemplo, de la loganización de la máquina herramienta: se venden cada vez más máquinas básicas, versátiles con tecnologías probadas y que cubren las necesidades de una buena parte de los clientes que desean una máquina robusta, que permita hacer un abanico amplio de tareas, y que no dejen al contable de la empresa temblando.
¿Es buena o mala la loganización? Parece que a corto plazo soluciona problemas a quienes son capaces de poner en el mercado sus Logan. En la pasada Bienal de Máquina Herramienta, una de las firmas líderes mundiales en maquinaria con arranque de viruta se presentó con máquinas mucho más sencillas -y baratas- que sus modelos estrella. Al final, facturar es facturar, y si el mercado no puede comprar la supermáquina, que nos compre al menos algo. Por otro lado, la gente que apuesta por el decrecimiento como salida a esta crisis seguro que está satisfecha con la loganización. Y ha servido para que servidor vuelva a publicar en este blog meses después.
Yo tento mis dudas, sin embargo, de que esta tendencia pueda ser buena a medio y largo plazo. Dice mi suegra que es peor el vicio que el hambre, pero quedarnos como estamos, sin intentar mejorar, ya no es viable. La investigación es un motor de desarrollo, y necesita desarrollo de producto, y venta del mismo, para ser rentable y atractiva para las empresas. Mucha investigación se dedica a resolver problemas no necesariamente industriales, sino vinculados con la pervivencia misma de nuestro mundo. ¿Quién, en un mundo loganizado, va a invertir en investigar en energías renovables, en el coche eléctrico, en mejorar en campos como la medicina, la biología... si el mercado va a requerir única, o mayoritariamente, de opciones ya consolidadas, que en el mundo anterior a la loganización, incluso serían consideradas como obsoletas?
Imagino un mundo loganizado como algo parecido a lo que puede ser un país autárquico: no gastas en novedades, pero acaba siempre faltándote algo, y acabas languideciendo, camino del colapso.
Me gustaría conocer más opiniones sobre este fenómeno. Se agradecen comentarios en el blog, en twitter...
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viernes, 15 de abril de 2011
Parece que se compra mucha máquina herramienta en Francia
Terminó INDUSTRIE en Lyon. El salón más importante de la industria francesa ha vivido una edición llamada a ser la de la "reprise", la vuelta al camino del crecimiento. Me llevo del salón una impresión agridulce.
De entrada, llama la atención que haya coincidido INDUSTRIE con la feria de Hannover, en la que Francia era país indicado. La "grandeur" parece que sigue dando para mucho, tanto como para que la industria hexagonal pueda ser protagonista, a la vez, de la mayor feria industrial del mundo y mantener el tipo en una gran feria nacional.
Esta grandeza no puede ocultar, sin embargo, el hecho de que los subcontratistas apenas superasen el centenar entre los expositores. Las empresas de la región de Rhône Alpes desertaron en su momento de la feria de subcontratación regional los años en que la organización perdió el enfoque regional, y cuando se está queriendo recuperar el tono, la crisis de la deslocalización primero y la financiera después parece que han dejado tocado el sector. En un entorno de recuperación económica, un expositor español en la feria comentaba que eso era bueno: si crece la demanda cuando la oferta local disminuye, los de fuera tenemos más oportunidades de entrar en el mercado. Comparto esa opinión.
Este año ha habido una presencia fuerte de todo lo relacionado con la robótica industrial. En Francia parece que tienen claro que la forma de luchar contra los países de bajo coste es reduciendo el coste aquí mediante automatización y robotización, y se ven atrasados en este campo. Leía en Usine Nouvelle una estadísitica que hace "pupa" doble: a los franceses porque el número de robots industriales por trabajador en las pymes francesas en la mitad del que hay en las pymes alemanas; a nosotros, porque España ni aparece en las estadísticas que aparecen en el artículo en el que hablan de ese tema. Nos queda aún un tramo importante que avanzar.
Para acabar esta entrada con una nota de optimismo, hablaré del entusiasmo con el que los fabricantes de máquina herramienta presentes en el certamen hablaban al final del mismo. Se está comprando mucha máquina herramienta en Francia. Bien es cierto que parece que crece el consumo de máquinas de bajo coste, pero el que haya crecimiento en la compra de máquina herramienta deja traslucir un hecho positivo que trasciende el dato y el sector: las empresas compran maquinaria cuando ven buenas perspectivas. El lado emocional de la crisis parece que, al menos en Francia, está siendo derrotado.
De entrada, llama la atención que haya coincidido INDUSTRIE con la feria de Hannover, en la que Francia era país indicado. La "grandeur" parece que sigue dando para mucho, tanto como para que la industria hexagonal pueda ser protagonista, a la vez, de la mayor feria industrial del mundo y mantener el tipo en una gran feria nacional.
Esta grandeza no puede ocultar, sin embargo, el hecho de que los subcontratistas apenas superasen el centenar entre los expositores. Las empresas de la región de Rhône Alpes desertaron en su momento de la feria de subcontratación regional los años en que la organización perdió el enfoque regional, y cuando se está queriendo recuperar el tono, la crisis de la deslocalización primero y la financiera después parece que han dejado tocado el sector. En un entorno de recuperación económica, un expositor español en la feria comentaba que eso era bueno: si crece la demanda cuando la oferta local disminuye, los de fuera tenemos más oportunidades de entrar en el mercado. Comparto esa opinión.
Este año ha habido una presencia fuerte de todo lo relacionado con la robótica industrial. En Francia parece que tienen claro que la forma de luchar contra los países de bajo coste es reduciendo el coste aquí mediante automatización y robotización, y se ven atrasados en este campo. Leía en Usine Nouvelle una estadísitica que hace "pupa" doble: a los franceses porque el número de robots industriales por trabajador en las pymes francesas en la mitad del que hay en las pymes alemanas; a nosotros, porque España ni aparece en las estadísticas que aparecen en el artículo en el que hablan de ese tema. Nos queda aún un tramo importante que avanzar.
Para acabar esta entrada con una nota de optimismo, hablaré del entusiasmo con el que los fabricantes de máquina herramienta presentes en el certamen hablaban al final del mismo. Se está comprando mucha máquina herramienta en Francia. Bien es cierto que parece que crece el consumo de máquinas de bajo coste, pero el que haya crecimiento en la compra de máquina herramienta deja traslucir un hecho positivo que trasciende el dato y el sector: las empresas compran maquinaria cuando ven buenas perspectivas. El lado emocional de la crisis parece que, al menos en Francia, está siendo derrotado.
domingo, 3 de abril de 2011
Renacimiento italiano
La edición de este año de SUBFORNITURA, la feria más importante de subcontratación industrial en Italia, ha ido bien, sin exagerar.
Italia es, a mi juicio, el país que más se parece a España. Uno pasea por Parma y cree estar en una ciudad de provincias castellana. El idioma se entiende, el aspecto de la gente es similar al que uno ve a diario por aquí... A nivel económico hay un norte y un sur, y a nivel industrial, si bien no hay nada similar a FIAT en España, sí que hay un tejido importante de empresa auxiliar de pequeña y mediana talla, concentradas en diversas zonas del norte del país.
Es este tejido el que aparece exponiendo en Subfornitura, y cuando se habla con estas empresas se detectan los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos sueños y esperanzas, los mismos afanes... que uno encuentra cuando habla con los industriales vascos, catalanes, gallegos, asturianos...
Este año esta gente estaba preocupada, pero no aterrorizada, como en 2010. La crisis sigue latente, pero empiezan a hablar de actividad, de que no está todo parado, de que falta mucho, pero empieza a haber algo. Y de competidores que han quedado en el camino y han creado, como , de precios muy alejados de los de los buenos tiempos, no tan lejanos.
Estas impresiones constituyen los elementos cualitativos a la hora de valorar una feria, y no han sido malos. Los otros, los cuantitativos, el número de consultas recibidas, ha sido todo lo bueno que ha solido ser en esta feria en los año buenos. Por fin han vuelto los responsables de compras a visitar el salón. Hace dos años, en el aciago 2009, no aparecieron. Me comentó un buen amigo, agente de varias empresas españolas en Italia, que sus conocidos encargados de compras en empresas importantes, no habían recibido ese año autorización para visitar la feria: no había proyectos en el horizonte que justificasen el gasto de la visita al salón. En 2010 aparecieron por Subfornitura agentes en busca de complementar su oferta, pero sin asuntos concretos. En 2011 han vuelto los compradores, los planos, las consultas sobre proyectos en fase de desarrollo, o ya lanzados pero en los que se prevé un incremento de necesidad.
Las actividades demandadas son varias: estampación en frío, estampación en caliente, mecanizado, fundición, calderería de diversos tipos... Para completar un panorama reconfortante, hay hasta planos para cotizar. Como en los viejos buenos tiempos.
Han sido unos buenos días de negocios en Parma. Una feria que dimos casi por muerta, por la atonía del mercado, se ha venido arriba, por delante de lo que se espera sea un crecimiento digno de tal nombre de un mercado, el italiano, que es el tercero para la subcontratación española. Tras decidir a úlitma hora participar en la feria, el regreso lo hago con la satisfacción de haber asistido a la última versión de algo tan italiano como el Renacimiento.
Italia es, a mi juicio, el país que más se parece a España. Uno pasea por Parma y cree estar en una ciudad de provincias castellana. El idioma se entiende, el aspecto de la gente es similar al que uno ve a diario por aquí... A nivel económico hay un norte y un sur, y a nivel industrial, si bien no hay nada similar a FIAT en España, sí que hay un tejido importante de empresa auxiliar de pequeña y mediana talla, concentradas en diversas zonas del norte del país.
Es este tejido el que aparece exponiendo en Subfornitura, y cuando se habla con estas empresas se detectan los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos sueños y esperanzas, los mismos afanes... que uno encuentra cuando habla con los industriales vascos, catalanes, gallegos, asturianos...
Este año esta gente estaba preocupada, pero no aterrorizada, como en 2010. La crisis sigue latente, pero empiezan a hablar de actividad, de que no está todo parado, de que falta mucho, pero empieza a haber algo. Y de competidores que han quedado en el camino y han creado, como , de precios muy alejados de los de los buenos tiempos, no tan lejanos.
Estas impresiones constituyen los elementos cualitativos a la hora de valorar una feria, y no han sido malos. Los otros, los cuantitativos, el número de consultas recibidas, ha sido todo lo bueno que ha solido ser en esta feria en los año buenos. Por fin han vuelto los responsables de compras a visitar el salón. Hace dos años, en el aciago 2009, no aparecieron. Me comentó un buen amigo, agente de varias empresas españolas en Italia, que sus conocidos encargados de compras en empresas importantes, no habían recibido ese año autorización para visitar la feria: no había proyectos en el horizonte que justificasen el gasto de la visita al salón. En 2010 aparecieron por Subfornitura agentes en busca de complementar su oferta, pero sin asuntos concretos. En 2011 han vuelto los compradores, los planos, las consultas sobre proyectos en fase de desarrollo, o ya lanzados pero en los que se prevé un incremento de necesidad.
Las actividades demandadas son varias: estampación en frío, estampación en caliente, mecanizado, fundición, calderería de diversos tipos... Para completar un panorama reconfortante, hay hasta planos para cotizar. Como en los viejos buenos tiempos.
Han sido unos buenos días de negocios en Parma. Una feria que dimos casi por muerta, por la atonía del mercado, se ha venido arriba, por delante de lo que se espera sea un crecimiento digno de tal nombre de un mercado, el italiano, que es el tercero para la subcontratación española. Tras decidir a úlitma hora participar en la feria, el regreso lo hago con la satisfacción de haber asistido a la última versión de algo tan italiano como el Renacimiento.
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martes, 25 de enero de 2011
La paradoja italiana
Una respuesta muy frecuente cuando les propones a directivos de empresas subcontratistas industriales el participar en acciones en Italia es que te dicen que "en Italia es imposible vender". Me lo ha llegado a decir el gerente de una empresa que tuvo, en su momento, un cliente italiano que le compraba, a través de una filial belga, más de la mitad de la facturación de la empresa (situación ésta realmente crítica que este buen amigo supo lidiar con tacto para conseguir diversificar cartera de clientes antes de que el italiano empezase a apretarles las tuercas; pero esa es historia para otro día).
En estudios elaborados por las Bolsas de Subcontratación de las Cámaras de Comercio se ha detectado, sin embargo, que Italia es el tercer país proveedor de España en materia de subcontratación industrial, pero también el tercer país cliente en este polifacético sector. Las cifras contradicen la impresión general. O dicho de otra forma, la extraordinaria capacidad que tiene la industria italiana de dominar la imagen y las sensaciones ha servido para que consigan un posicionamiento de inaccesibilidad entre quienes podrían intentar introducirse en ese mercado, un posicionamiento que las cifras oficiales no solo no corroboran, sino que parecen desmentir.
En este contexto es una buena noticia que la Red de Bolsas de Subcontratación españolas vaya a mantener su presencia en la feria SUBFORNITURA, de Parma, principal certamen de subcontratación del país transalpino, integrado en la feria de ferias MEC SPE. Pese a que pintan bastos en la financiación de las Cámaras de Comercio -de las que las Bolsas de Subcontratación forman parte- estos organismos siguen apostando por apoyar a las pymes sobre el terreno. Que el mercado premie a los valientes.
En estudios elaborados por las Bolsas de Subcontratación de las Cámaras de Comercio se ha detectado, sin embargo, que Italia es el tercer país proveedor de España en materia de subcontratación industrial, pero también el tercer país cliente en este polifacético sector. Las cifras contradicen la impresión general. O dicho de otra forma, la extraordinaria capacidad que tiene la industria italiana de dominar la imagen y las sensaciones ha servido para que consigan un posicionamiento de inaccesibilidad entre quienes podrían intentar introducirse en ese mercado, un posicionamiento que las cifras oficiales no solo no corroboran, sino que parecen desmentir.
En este contexto es una buena noticia que la Red de Bolsas de Subcontratación españolas vaya a mantener su presencia en la feria SUBFORNITURA, de Parma, principal certamen de subcontratación del país transalpino, integrado en la feria de ferias MEC SPE. Pese a que pintan bastos en la financiación de las Cámaras de Comercio -de las que las Bolsas de Subcontratación forman parte- estos organismos siguen apostando por apoyar a las pymes sobre el terreno. Que el mercado premie a los valientes.
domingo, 23 de enero de 2011
A la supervivencia por la contracción
En los últimos días he escuchado a varias personas hablarme de que les va bien a sus negocios. Suena a música celestial oir esto, con lo que ha caído y sigue cayendo. Bien es verdad que estos sonetos de buena marcha llevan siempre un estrambote que matiza la felicidad.
Por ejemplo, hoy me comentaba un colega en el negocio de las páginas web que le estaba yendo muy bien, que su empresa tenía mucho trabajo. ¿La pega? Que les estaba cayendo trabajo de una empresa mayor, en apuros, con precios de los que se cobraban a las Administraciones Públicas antes de que hubiésemos oído hablar de los hermanos Leman. O sea, que se trabaja más, pero se cobra bastante menos. Aun así, se gana dinero.
Es parecido a lo que me contaba una familiar que trabaja en una empresa suministradora de primer nivel para el sector del automóvil. Hace un año su empresa estaba en ERE. Ahora, me cuenta, están muy bien de trabajo, incluso con agobios. Eso sí, los precios no tienen punto de comparación con los de antes de la crisis. La dirección de la empresa ha captado trabajo a precios muy ajustados -en ocasiones, demasiado, según mi contacto- para entrar en los proyectos desde el principio, cuando están por definirse la mayor parte de los detalles, con la esperanza de poder subir precios cuando el proyecto esté cerca de llegar a producción. Como en el caso del negocio de las webs, hay trabajo, pero los precios despiertan un entusiasmo escaso a los analistas financieros de las empresas.
En una tercera charla reciente, un mecanizador me hablaba de trabajo que le estaba entrando de clientes que han perdido proveedores por el cierre de estos. La buena noticia para mi interlocutor no era el negocio, sino la supervivencia, y esta a costa de la muerte de un competidor.
¿Hemos llegado al punto en el que han vuelto a encontrarse oferta y demanda? ¿Hemos tocado suelo -queda mejor esta palabra que "fondo", ¿a que sí?- a base de responder con reducción de oferta y de precios a la contracción de la demanda? Parece que las cosas, al menos en parte, son así. Imagino que cuando se hablaba, al principio de la crisis, de que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, se estaba hablando de que íbamos a llegar a esto que sucede ahora. Ojalá este suelo sea lo suficientemente sólido para parar la caída y facilitar el rebote hacia arriba.
Por ejemplo, hoy me comentaba un colega en el negocio de las páginas web que le estaba yendo muy bien, que su empresa tenía mucho trabajo. ¿La pega? Que les estaba cayendo trabajo de una empresa mayor, en apuros, con precios de los que se cobraban a las Administraciones Públicas antes de que hubiésemos oído hablar de los hermanos Leman. O sea, que se trabaja más, pero se cobra bastante menos. Aun así, se gana dinero.
Es parecido a lo que me contaba una familiar que trabaja en una empresa suministradora de primer nivel para el sector del automóvil. Hace un año su empresa estaba en ERE. Ahora, me cuenta, están muy bien de trabajo, incluso con agobios. Eso sí, los precios no tienen punto de comparación con los de antes de la crisis. La dirección de la empresa ha captado trabajo a precios muy ajustados -en ocasiones, demasiado, según mi contacto- para entrar en los proyectos desde el principio, cuando están por definirse la mayor parte de los detalles, con la esperanza de poder subir precios cuando el proyecto esté cerca de llegar a producción. Como en el caso del negocio de las webs, hay trabajo, pero los precios despiertan un entusiasmo escaso a los analistas financieros de las empresas.
En una tercera charla reciente, un mecanizador me hablaba de trabajo que le estaba entrando de clientes que han perdido proveedores por el cierre de estos. La buena noticia para mi interlocutor no era el negocio, sino la supervivencia, y esta a costa de la muerte de un competidor.
¿Hemos llegado al punto en el que han vuelto a encontrarse oferta y demanda? ¿Hemos tocado suelo -queda mejor esta palabra que "fondo", ¿a que sí?- a base de responder con reducción de oferta y de precios a la contracción de la demanda? Parece que las cosas, al menos en parte, son así. Imagino que cuando se hablaba, al principio de la crisis, de que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades, se estaba hablando de que íbamos a llegar a esto que sucede ahora. Ojalá este suelo sea lo suficientemente sólido para parar la caída y facilitar el rebote hacia arriba.
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