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domingo, 18 de octubre de 2020

Vuelta a las ferias presenciales

Acabó la primera feria en la era Covid. Es tiempo, en primer lugar, de agradecimientos. A los organizadores, por mantener la feria en tiempos tan complicados. A los expositores, por mantener una apuesta costosa con una posibilidad muy escasa de retorno económico, al menos a corto plazo. A los visitantes, por honrarnos con su presencia cuando todo parece impulsar a no moverse. A la gente que ofrece sus servicios en la feria, por hacer lo posible por ponernos todo fácil. 

Cuando se dice que hay que convivir con el virus, uno piensa en lo que ha hecho toda esta gente. BIMU, uno de los salones de referencia a nivel industrial en Europa, dio el paso, como están haciendo algunos contados certámenes. Airtec, en Munich, esta misma semana, por ejemplo. Una cuarta parte de ocupación de espacio, una afluencia discreta de visitantes... las cifras feriales se resienten, como las de la Economía. Me comenta gente de la organización que el objetivo del año es seguir ofreciendo a quienes desean mostrarse el marco para hacerlo. Son líderes, actores destacados en el sector, y quieren seguir siéndolo también en los momentos duros. Un liderazgo valiente.
La seguridad, en estos tiempos, se ha convertido en el gran reto: crear espacios seguros, eventos seguros... Las reglas en la feria son claras: todo el mundo con mascarilla, dispensadores de gel omnipresentes, puestos por la feria y por la mayoría de los expositores en sus stands, control de temperatura a la entrada, pasillos amplios, pantallas de protección en la mayoría de mostradores. Mi sensación, al menos, es la de haber estado en un entorno todo lo seguro que pueden ser los entornos en estos tiempos, y sin que haya supuesto ningún obstáculo para el normal desarrollo de la actividad en feria, más allá de la molestia de llevar durante muchas horas la mascarilla.

Además de la seguridad, está la economía. Hablé con algunos expositores que se sentían afortunados por haber tenido una caída en su facturación de un 15% en lo que va de año. Un taxista me decía que había pasado de hacer una docena de carreras al día a hacer una, y a veces ninguna. Desde luego, el industrial del 15% de bajada de facturación se puede sentir afortunado, al menos por comparación con otros sectores. Mucha gente con la que hablé acudirá también, en unos días a MecSpe, en Parma, salón que compite en ciertos sectores con BIMU. Es lo que más me ha llamado la atención: se está afrontando la situación con precauciones, pero sin miedo. Si es cierto que la Fortuna ayuda a los audaces, poca ayuda le va a quedar a la Fortuna para repartir fuera de Italia.

El resultado de la feria ha sido discreto. El listón lo marcaba la participación que hicimos hace unos años las Cámaras Vascas, esta vez liderada por la Cámara de Gipuzkoa. Hemos mantenido el nivel de contactos, lo cual, dadas las circunstancias, hay que tomarlo como un buen registro. No esperaba más, aunque, en tiempos sin Covid, el resultado hubiese sido pobre. Lo más importante esta vez, sin embargo, es lo cualitativo: en Subcontex tenemos el compromiso de hacer llegar contactos a nuestros asociados y, para ello, hay que estar donde se pueden producir estos contactos. En cuanto las circunstancias lo han permitido, hemos vuelto a estar presentes en un evento presencial, algo que esperamos poder seguir haciendo en un futuro. Por esa parte, objetivo cumplido.

domingo, 3 de abril de 2011

Renacimiento italiano

La edición de este año de SUBFORNITURA, la feria más importante de subcontratación industrial en Italia, ha ido bien, sin exagerar.

Italia es, a mi juicio, el país que más se parece a España. Uno pasea por Parma y cree estar en una ciudad de provincias castellana. El idioma se entiende, el aspecto de la gente es similar al que uno ve a diario por aquí... A nivel económico hay un norte y un sur, y a nivel industrial, si bien no hay nada similar a FIAT en España, sí que hay un tejido importante de empresa auxiliar de pequeña y mediana talla, concentradas en diversas zonas del norte del país.

Es este tejido el que aparece exponiendo en Subfornitura, y cuando se habla con estas empresas se detectan los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos sueños y esperanzas, los mismos afanes... que uno encuentra cuando habla con los industriales vascos, catalanes, gallegos, asturianos...

Este año esta gente estaba preocupada, pero no aterrorizada, como en 2010. La crisis sigue latente, pero empiezan a hablar de actividad, de que no está todo parado, de que falta mucho, pero empieza a haber algo. Y de competidores que han quedado en el camino y han creado, como , de precios muy alejados de los de los buenos tiempos, no tan lejanos.

Estas impresiones constituyen los elementos cualitativos a la hora de valorar una feria, y no han sido malos. Los otros, los cuantitativos, el número de consultas recibidas, ha sido todo lo bueno que ha solido ser en esta feria en los año buenos. Por fin han vuelto los responsables de compras a visitar el salón. Hace dos años, en el aciago 2009, no aparecieron. Me comentó un buen amigo, agente de varias empresas españolas en Italia, que sus conocidos encargados de compras en empresas importantes, no habían recibido ese año autorización para visitar la feria: no había proyectos en el horizonte que justificasen el gasto de la visita al salón. En 2010 aparecieron por Subfornitura agentes en busca de complementar su oferta, pero sin asuntos concretos. En 2011 han vuelto los compradores, los planos, las consultas sobre proyectos en fase de desarrollo, o ya lanzados pero en los que se prevé un incremento de necesidad.

Las actividades demandadas son varias: estampación en frío, estampación en caliente, mecanizado, fundición, calderería de diversos tipos... Para completar un panorama reconfortante, hay hasta planos para cotizar. Como en los viejos buenos tiempos.

Han sido unos buenos días de negocios en Parma. Una feria que dimos casi por muerta, por la atonía del mercado, se ha venido arriba, por delante de lo que se espera sea un crecimiento digno de tal nombre de un mercado, el italiano, que es el tercero para la subcontratación española. Tras decidir a úlitma hora participar en la feria, el regreso lo hago con la satisfacción de haber asistido a la última versión de algo tan italiano como el Renacimiento.