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viernes, 17 de septiembre de 2021

Subcon: hacia la vieja normalidad

 Hace casi un año escribía una entrada en este blog hablando del relanzamiento de las ferias. La celebración de BIMU en Milán parecía abrir la puerta de la recuperación. Por desgracia, no fue así, y la actividad ferial volvió a parar. Espero no equivocarme de nuevo diciendo que, ahora sí, las ferias presenciales han vuelto. En el sector de la subcontratación industrial estamos teniendo Midest en Lyon, Subcon en Birmingham -junto con otras cuatro ferias de temáticas diferentes en el mismo recinto al mismo tiempo-, Alihankinta en Tampere, amén de alguna otra pequeña feria más local en Francia. Octubre y noviembre vienen también cargados de fechas marcadas en rojo en el calendario ferial de la subcontratación. Los aplazamientos están dejando un último cuatrimestre del año lleno de actividad ferial en media Europa. Me alegro profundamente de este paso hacia la vieja normalidad.

Once meses después de BIMU, mi regreso a la arena ferial ha sido esta semana en SUBCON Birmingham, el salón de referencia de la subcontratación industrial en el Reino Unido. Hacía unos años que no participaba en este evento -la última vez que estuve había un concierto de las Spice Girls en uno de los pabellones del NEC, el recinto ferial de Birmingham- y la curiosidad y el escepticismo peleaban parejos en el ring de las expectativas. Una vez celebrada la feria, la mayor parte de las dudas se han despejado.

Para empezar, la nota que hubiese puesto a Subcon Birmingham 2021 en un tiempo sin covid hubiese sido un notable: flujo de visitantes desigual pero con horas de mucha gente, bastentes visitas, y un número de consultas atendidas algo mayor al que suelo obtener en un año normal en una feria de tipo medio. Dadas las circunstancias, el notable se convierte, pues, en un sobresaliente. Hablando con otros expositores y con gente de la organización, cada uno con sus métricas me hacía una valoración también positiva del evento. En el debe, quizás el número bajo de expositores. Esta era una feria de llenar pabellón, incluso sobrarse, y apenas ha dado esta vez para más de medio pabellón. El miedo a que la feria resultase fallida se ha impuesto en el razonamiento de un buen número de participantes que no hubiesen dudado en estar estos tres días exponiendo sus habilidades. Para los que hemos estado, casi mejor, porque al final todos los visitantes han podido visitar toda la feria, y algunas de las consultas que he tenido dudo mucho que se hubiese producido en un entorno de feria con participación "normal".


¿Qué ha sido del covid? Excepto por el control a la entrada para enseñar el pasaporte covid y la profusión de surtidores de gel hidroalcohólico, nada de nada. Estoy por decir que menos del uno por ciento de los visitantes llevaba mascarilla -las normas en el Reino Unido al respecto son como para gente adulta- y en ninguna conversación en la feria recuerdo que haya surgido el tema. ¿Y qué pasa con el Brexit? Pues tampoco es un tema del que haya hablado demasiado estos días, y cuando he hablado ha sido porque he sacado yo el tema de conversación. La impresión que me llevo es que las empresas británicas pequeñas y medianas -mayoritarias entre los expositores y visitantes- las repercusiones del Brexit no se han manifestado. Una empresa que importaba fundición de Francia me comentaba que no habían notado nada raro en los últimos meses relacionados con la salida del Reino Unido de la Unión Europea.


Lo que sí que ha sido una constante en las conversaciones es la falta de suministros. Chips, algunas aleaciones y formatos en suministro de metal, mano de obra... Según oí en las noticias y me ratificó el vecino de stand, se han creado más de un millón de empleos en los últimos meses que están vacantes, para los que no se encuentra gente. Parece que el despegue económico británico está haciendo recordar con añoranza el trabajo que hacían algunos de los europeos a los que el Brexit les enseñó la puerta, aunque oficialmente no se quiera reconocer.

El tipo de demandas recibidas ha sido muy variado: desde materias primas con algo de valor añadido a la fabricación de conjuntos y maquinaria completa, de piezas metálicas a placas electrónicas, de automoción a mobiliario. No se hasta qué punto la escasez de algunos suministros ha ayudado a las empresas a acercarse al único stand no británico de la feria. En cualquier caso, las cifras de intercambio comercial con Reino Unido sitúan a esta gente entre nuestro cinco primeros clientes y proveedores, así que igual tampoco es tan raro que se interesen por proveedores de Southampton para abajo.


Y más allá de lo particular de esta feria, la conclusión que me llevo de SUBCON es que, hoy por hoy, no hay nada que sustituya a las ferias presenciales como herramienta de promoción comercial. Se han hecho esfuerzos importantes durante el último año y medio para mantener el espíritu mediante ferias virtuales. He participado en varias y he organizado alguna. Pero no hay color. Es como comparar un croquis a lapicero con un video. La presencialidad aporta varias dimensiones más a la linealidad monodimensional del encuentro virtual por videoconferencia. Estoy seguro de que seguirá habiendo encuentros virtuales, entre otras cosas porque hay gente que ha invertido en crear plataformas y lanzar e-eventos que va a hacer lo posible porque esa inversión de beneficio, pero no creo que tengan demasiado recorrido, si es que les queda alguno.

Y lo mismo creo que va a pasar con los eventos híbridos, presenciales y on
line. Hace ya casi una década participé en la organización de una parte de entrevistas virtuales dentro de algunos eventos -Proxima Cité, Industries Days...- y, una vez satisfecha la curiosidad del comprador por ver cómo funcionaba eso, resultaba muy dificil arrancar a un comprador de una charla real para sentarle ante un ordenador. Hoy en día no existe ni siquiera el incentivo de la curiosidad, por lo que veo muy complicada la viabilidad de la parte virtual de un evento híbrido. Veremos, en cualquier caso, cómo evoluciona el mercado de eventos y ferias.

Para acabar, dejo aquí un video elaborado con fotos tomadas antes de empezar la segunda jornada ferial en Subcon, 



domingo, 18 de octubre de 2020

Vuelta a las ferias presenciales

Acabó la primera feria en la era Covid. Es tiempo, en primer lugar, de agradecimientos. A los organizadores, por mantener la feria en tiempos tan complicados. A los expositores, por mantener una apuesta costosa con una posibilidad muy escasa de retorno económico, al menos a corto plazo. A los visitantes, por honrarnos con su presencia cuando todo parece impulsar a no moverse. A la gente que ofrece sus servicios en la feria, por hacer lo posible por ponernos todo fácil. 

Cuando se dice que hay que convivir con el virus, uno piensa en lo que ha hecho toda esta gente. BIMU, uno de los salones de referencia a nivel industrial en Europa, dio el paso, como están haciendo algunos contados certámenes. Airtec, en Munich, esta misma semana, por ejemplo. Una cuarta parte de ocupación de espacio, una afluencia discreta de visitantes... las cifras feriales se resienten, como las de la Economía. Me comenta gente de la organización que el objetivo del año es seguir ofreciendo a quienes desean mostrarse el marco para hacerlo. Son líderes, actores destacados en el sector, y quieren seguir siéndolo también en los momentos duros. Un liderazgo valiente.
La seguridad, en estos tiempos, se ha convertido en el gran reto: crear espacios seguros, eventos seguros... Las reglas en la feria son claras: todo el mundo con mascarilla, dispensadores de gel omnipresentes, puestos por la feria y por la mayoría de los expositores en sus stands, control de temperatura a la entrada, pasillos amplios, pantallas de protección en la mayoría de mostradores. Mi sensación, al menos, es la de haber estado en un entorno todo lo seguro que pueden ser los entornos en estos tiempos, y sin que haya supuesto ningún obstáculo para el normal desarrollo de la actividad en feria, más allá de la molestia de llevar durante muchas horas la mascarilla.

Además de la seguridad, está la economía. Hablé con algunos expositores que se sentían afortunados por haber tenido una caída en su facturación de un 15% en lo que va de año. Un taxista me decía que había pasado de hacer una docena de carreras al día a hacer una, y a veces ninguna. Desde luego, el industrial del 15% de bajada de facturación se puede sentir afortunado, al menos por comparación con otros sectores. Mucha gente con la que hablé acudirá también, en unos días a MecSpe, en Parma, salón que compite en ciertos sectores con BIMU. Es lo que más me ha llamado la atención: se está afrontando la situación con precauciones, pero sin miedo. Si es cierto que la Fortuna ayuda a los audaces, poca ayuda le va a quedar a la Fortuna para repartir fuera de Italia.

El resultado de la feria ha sido discreto. El listón lo marcaba la participación que hicimos hace unos años las Cámaras Vascas, esta vez liderada por la Cámara de Gipuzkoa. Hemos mantenido el nivel de contactos, lo cual, dadas las circunstancias, hay que tomarlo como un buen registro. No esperaba más, aunque, en tiempos sin Covid, el resultado hubiese sido pobre. Lo más importante esta vez, sin embargo, es lo cualitativo: en Subcontex tenemos el compromiso de hacer llegar contactos a nuestros asociados y, para ello, hay que estar donde se pueden producir estos contactos. En cuanto las circunstancias lo han permitido, hemos vuelto a estar presentes en un evento presencial, algo que esperamos poder seguir haciendo en un futuro. Por esa parte, objetivo cumplido.