domingo, 9 de junio de 2013

Una relación de confianza

Estoy teniendo estos meses bastante contacto con el mundo de los agentes comerciales franceses. La necesidad de las empresas españolas de ampliar mercados, el tamaño -incuso en tiempos de recesión- del mercado francés, una serie de proximidades - geográrica, cultural, lingüística, monetaria, técnica- entre España y Francia, y la naturaleza de fuerza de venta que tienen los agentes comerciales parecen converger hacia un escenario en el que somos hasta pesados a la hora de buscar agentes en Francia.

La experiencia está siendo muy instructiva. De entrada, llama la atención -y se agradece- la estructuración de los agentes comerciales en Francia en asociaciones profesionales -en el sentido más amplio del término- que disponen de canales de comunicación ágiles con sus asociados y que se ofrecen a las empresas en busca de agentes por un coste razonable.

La referencia a estas asociaciones -a su servicio jurídico, en concreto- está surgiendo siempre a la hora de cerrar un contrato de agencia. En todos los casos que he visto de cruce de contratos de agencia, el agente francés lo pasa por su asociación -APAC, FNAC- para que le de el visto bueno. Los integrantes de un colectivo profesional confían en las asociaciones que les representan, que les ofrecen servicios adaptados a sus necesidades y que trabajan por la dignificación de la profesión que representan y defienden. No es raro ver a algún ministro en los congresos de estas asociaciones, incluso en años no electorales. Y el agente comercial en Francia es "señor Don", alguien muy respetable, tanto para las empresas que representa como para sus clientes. En definitiva, la vía del agente comercial parece adecuada para atacar el mercado francés.

Sin embargo, esta autopista no carece de curvas peligrosas, baches y controles intempestivos. Existe la desconfianza mutua, que del lado del agente se manifiesta en el temor, basado en alguna experiencia negativa que circula a la velocidad de los retweets entre la profesión, de que la empresa española pueda dejar en la estacada al agente, intentando no pagar comisiones, olvidándose de sus obligaciones legales y económicas a la hora de la jubiliación de éste... Hay, en ciertos sectores de los agentes franceses una imagen de la empresa española como marrullera y de poco fiar.

Del otro lado también hay desconfianzas. La costumbre de algunos agentes de pedir un fijo a las empresas españolas, que desean siempre vender a comisión, es un clásico generador de desconfianzas. Habría mucho que hablar sobre la idoneidad o no de estos fijos, pero es cierto que ha habido abusos: recuerdo a un agente de empresas subcontratistas que cobraba un fijo notable a casi una veintena de empresas, de las cuales un par estaban contentas y el resto a la espera, mientra el agente tenía su oficina en Georges V, al ladito de los Campos Elíseos. La duda de pagar por nada -o por mantener el modus vivendi de un vividor- existe entre las empresas españolas.

Y, en el fondo de esta relación, el Nuevo Orden llegado con la globalización y las teconologías de la comunicación: el acceso a información sobre nuevos proveedores de cualquier parte del mundo, o sobre clientes en los más recónditos lugares del territorio francés, favorece la promiscuidad comercial, algo especialmente delicado para unos profesionales, los agentes comerciales, que precisan de continuidad en la relación para que su trabajo les de para vivir decorosamente y sin más sobresaltos que los que, de por sí, crea la relación cliente-proveedor. Me comentaba un veterano agente, escaldado ya por varias experiencias desagradables, que no recomendaría a ningún joven dedicarse a esta profesión, y que la figura del agente comercial estaba condenada a desaparecer, al menos en Francia.

No creo que sea para tanto, porque sigue habiendo experiencias de éxito numerosas, en las que agentes y empresas mantienen relaciones fructíferas a lo largo de los años, que permiten a las empresas españolas abrise camino, de la mano de un apoyo local- en un mercado muy chauvinista, y que otorgan a agentes franceses abiertos a llevar firmas extranjeras la ventaja competitiva que le otorgan éstas en un mercado generalmente amplio pero no autosuficiente.

La semana que viene estaré en el Foro Internacional de Agentes Comerciales que organiza FNAC, una de las dos asociaciones líderes en Francia en el sector de los agentes comerciales. En estos momentos llevo un puñado de buenas empresas de diferentes zonas de España y diferentes sectores, que buscan entrar en el mercado francés mediante agentes. De una actividad similar realizada en Lyon hace unos meses por APAC, la otra gran asociación, ya han surgido algunos contratos de agencia, e incluso algún pedido. Son nuevas relaciones que han surgido basadas en la confianza mutua entre agente y empresa, mandatario y mandante, como dicen ellos. Espero que de París surjan unas cuantas relaciones más.

viernes, 7 de junio de 2013

No es como las demás

Me refiero a esta crisis. Los efectos sobre nuestro modo de vida lo son. La cantidad de gente sin trabajo, los pabellones vacíos... hay muchos elementos comunes con crisis anteriores. Sin embargo, hay un par de elementos -quizás son dos facetas del mismo- que se dan ahora y que no se han dado anteriormente.

El primero es la globalización. Evidentemente, desde que las economías del mundo están interrelacionadas no ha habido crisis importantes aisladas. La Gran Depresión se vivió también en Europa. Sin embargo, lo de ahora es diferente: no hay ya grandes cotos más o menos cerrados, lo que implica que la salida de la crisis depende de muchas variables externas sobre las que las autoridades económicas no tienen control. Y lo que explica que, cuando en unas zonas del mundo hay recesión, otras crecen. Y lo que se deja de fabricar en una zona difícilmente se recupera, si el mercado que no daba para mantener, pongamos, a una fundición finesa, ha sido ocupado en Finlandia por una fundición española o china. Finlandia pierde la tecnología y el saber hacer de la fundición, y cuando se necesite más de eso allí, no habrá oferta local. Sustitúyase Finlandia y fundición por cualquier otro país o mercado -definido en los términos de antes de la globalización- o teconología, y tenemos el caleidoscopio de nuestra tragedia industrial.

El segundo es la existencia de redes de comunicación que permiten la inmediatez del acceso a la información -a quien sabe hacerlo- y del movimiento de capitales, lo que hace inviable cualquier plan de acción aislado para la salida de la crisis, y ha dejado obsoletos los mecanismos habituales de reacción en manos de los poderes públicos.

Si añadimos a lo anterior el que la crisis está siendo también demasiado larga, agotando las reservas de cada vez más supervivientes, estamos ante un escenario nunca visto, en el que se están produciendo cambios interesantes, y no necesariamente negativos, en la vida de las empresas. Pero eso será motivo de otras entradas del blog.

viernes, 15 de febrero de 2013

Ordenadores baratos: desarrollo para unos, juguete para otros

Artículo publicado en la revista de la ONG Ingenieros para la Cooperación, junio 2012

Hacia el progreso por la educación. Esta idea subyace tras varios proyectos enfocados a desarrollar ordenadores muy baratos y un entorno educativo basado en ellos, que sean asequibles incluso para los países más pobres y que permitan mejorar la calidad de la educación de millones de niños y jóvenes de los países en vías de desarrollo.

Es el caso, por ejemplo, de la iniciativa “One Laptop per Child”, que ha desarrollado un equipo básico, el XO, con el que, según señala el sitio web de la organización laptop.org, han llevado las ventajas que para la educación supone el uso del ordenador e Internet a cerca de dos millones y medio de alumnos y profesores en todo el mundo. Latinoamérica es la zona de mundo con mayor presencia de los XO, con dos millones de usuarios de estos ordenadores, que utilizan Linux e incluyen pocos elementos pero mucha conectividad –acceso a Internet, varios puertos USB, lectores de tarjetas- y un amplio catálogo de programación educativa desarrollada por una comunidad internacional altamente motivada.

En la India, el gobierno del segundo país más poblado del planeta, que es una potencia mundial en el campo de la programación, está detrás del desarrollo de una “tablet” con un coste inicialmente previsto de 35 dólares. En este caso, el objetivo son los estudiantes universitarios del país. El equipo, comercializado con la marca “Aakash”, está basado en Android, y ofrece un software básico más la conectividad a Internet que se ha hecho imprescindible hoy día.

El bajo coste de estos equipos es una condición básica para facilitar su uso masivo en los países con menos recursos, pero está teniendo también un efecto no deseado, y es que estos objetos se han convertido en “gadgets” apetecibles para los tecnoaficionados en los países del Primer Mundo. Esta situación se ha dado en el lanzamiento de la Raspberry Pi, proyecto de una fundación británica (www.raspberrypi.org) para desarrollar un ordenador barato, basado en componentes usados en los teléfonos móviles, y pensado para facilitar el acceso al mundo de los ordenadores e Internet. El proyecto alcanzó, en su fase de desarrollo, una gran repercusión entre los aficionados a la tecnología, que colapsaron los sistemas de compra on-line del producto apenas este se puso en venta, por una cantidad cercana a los 40 euros. Muy posiblemente el Raspberry Pi llegará a cumplir su objetivo de acercar a los niños del mundo las ventajas del acceso barato a los ordenadores, pero lo hará cuando cientos de miles de aficionados, deseosos de tener el último juguete del mercado tecnológico, dejen sitio en la cola de la compra a los destinatarios iniciales del proyecto.

La Luz de las Estrellas pensada en África

Artículo publicado en la revista de febrero de 2013 de la ONG Ingenieros para la Cooperación

Posiblemente ha sido el regalo navideño de la temporada. Bien con manzanita bien con pequeño robot al mando, las tablets han vuelto a llevar la tecnología a lo más alto de la lista del consumismo en el Primer Mundo en el periodo de dos meses que van desde el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos hasta el día de Reyes en diversas zonas de Europa, pasando por la Navidad y las múltiples encarnaciones de gente con barba que reparte regalos la noche anterior.

 Sin embargo, el fenómeno de las “tablets” no es ya un fenómeno del primer mundo o de alguno de los BRICS. Enero de 2013 es el mes del lanzamiento del “Way-C”, la primera tablet africana, al menos en concepción, diseño y fabricación. Este producto, cuyas características técnicas no desmerecen a la de otros competidores que comercializan tablets Android pensadas para facilitar la conectividad sin un coste elevado, es uno de los productos de la empresa congolesa VMK -www.vmktech.com- creada por el congoleño de veintiséis años Verone Mankou en 2009, y que cuenta también en su oferta con el smartphone “Elikia”, modelo simple pero con prestaciones suficientes para poder cubrir las necesidades de una gran masa de usuarios.

El objetivo de Verone Makou con la Way-C -”la luz de las estrellas”, en un dialecto del norte del Congo- es el mismo que tienen otros proyectos que hemos presentado en otros números de esta publicación. “En un principio, queríamos diseñar un ordenador barato para permitir el acceso a internet a la mayor cantidad posible de personas”, indicaba reciente Makou en una entrevista. El producto supera estas premisas iniciales, tanto por sus características, muy dignas, como por el precio. “Hemos creado un producto de gama baja de precio, pero no 'low cost'”, precisan desde la empresa. “Es un producto adecuado a las características del mercado africano”, añaden desde VMK. Siguiendo esta máxima, la Way-C se comercializa en Brazzaville y Pointe Noire, capital y principal puerto del país, y los mercados en los que se va a comercializar el dispositivo, a partir del 15 de febrero, son los de África Occidental, Francia, Bélgica y la India, donde está la matriz de la empresa de comunicaciones congolesa que distribuye los productos de VMK.

La Way-C se produce en China, ya que no existe en el Congo -ni en buena parte de África- capacidad de fabricación, y porque el coste de producción es importante en este tipo de productos. Por suerte para estos países, y para la Humanidad, la falta de recursos no limita la capacidad creativa de las personas, como demuestra esta “Luz de las Estrellas” táctil de 7'', pensada en África para África.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Los UAV's, una nueva frontera

De tiempo en tiempo aparecen sectores de actividad nuevos -o determinadas circunstancias ponen en primera línea sectores hasta entonces dormidos- en los que se huele la oportunidad, en los que hay mucho por descubrir, y en los que está prácticamente todo por hacer. Son territorios de frontera, como en las películas del Oeste, en los que buscar fortuna, hay poca ley, y mucho que ganar.

Visitando ayer el UAV Show Europe en Burdeos lo vi: un sector que nace con fuerza, con muchas aplicaciones que se ven claras y otras tantas que aún ni se imaginan, con mucha gente joven investigando, creando prototipos y empresas, hablando a clientes de cómo hacer mucho más por mucho menos, buscando superar límites concretos traducidos de inmediato en ventajas competitivas -autonomía, peso, carga útil...- en el que luchan por hacerse un hueco empresas consagradas que están a la que salta con chavales jóvenes, entrañables geeks que han aprendido a hacerse el nudo de la corbata cinco minutos antes de empezar la feria, y que te hablan de lo que tienen, de lo que van a tener porque están investigando, de que buscan y ofrecen colaboración para mejorar y que empiezan a pensar seriamente en clave de empresa.

Supongo que así empezó la industria de Internet, por ejemplo, y antes la de la Automoción, o la propia Aeronáutica de aviones grandes. También están en esa pelea ahora con el coche eléctrico, si bien las barreras de entrada aquí son más altas -más caras principalmente- lo que hace que la partida se juegue con cartas marcadas por los grandes.

Me da la impresión de que el grado de desarrollo del sector de los UAV es lo suficientemente incipiente como para que no sea aún tarde para poder entrar en él y acabar siendo protagonista destacado. Asimilando a lo que ha podido ser el negocio de internet, vi algún IBM y varios Altavista, pero no estoy seguro de haber visto al Google de los UAV, ni siquiera de que  haya nacido aún.

Los amigos de Hemav Project, joven grupo de ingenieros formados en Cataluña, que presentaban en UAS Show Europe su realidad actual, y lo que van a poder hacer con el desarrollo que están patentando ahora, están entre los que aspiran a ser los jefes de esta frontera. Habrá que estar atentos a su evolución y desearles suerte. Ojalá pueda contar a mis nietos que conocí un día en Burdeos al Bill Gates de los UAV's.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Finlandia: estado de preocupación matizada

Un año más, la participación en la feria Alihankinta ("subcontratación") en Tampere nos ha servido a quienes hemos participado en el evento para tomarle el pulso a la situación económica y a la del mercado en Finlandia. Y para apreciar los contrastes que existen entre los dos países más alejados entre sí de la Unión Europea.

El estado de ánimo general podría decirse de "preocupación matizada". La caída de Nokia es un golpe duro para un país que se asió a esta empresa para salir de otras crisis, participando del crecimiento brutal que puso a la empresa nacida no muy lejos de Tampere en la cima de la tecnología. "Miles de despidos" e "industria tecnológica" parecen términos contradictorios, y en cierto modo siguen siéndolo: la salida de Nokia de gente con mucho talento ha propiciado el florecimiento de pequeñas empresas de contenido tecnológico en el país, por lo que el impacto de los problemas de Nokia está siendo moderado, mucho menor de lo que supondría el cierre de unos altos hornos, por ejemplo.

En ese mar de pequeñas iniciativas tecnológicas brillan los "Angry Birds", producto desarrollado por la firma finlandesa Rovio, y que está consiguiendo algo que ni siquiera Nokia logró: que haya un componente tecnológico de origen finlandés en cada bolsillo, esta vez en forma de "app". Algo de esto me comentó hace algún tiempo Jon Durán, alavés que está detrás de Mercadodebarrio.com, y que lleva unos años trabajando en el norte de Finlandia tras comprobar, durante su estancia como Erasmus, que allí se podía hacer investigación y tecnología de verdad, y vivir de ello. Jon ha participado en el desarrollo de Ringi, otra aplicación para móviles, creada por la empresa Sunduka Oy, en Oulu, al norte del país.

En otros sectores más tradicionales, vinculados con la mecánica, los comentarios que me han ido haciendo estos días varios conocidos locales hablan también de preocupación matizada. La actividad se mantiene a niveles aceptables, pero la incertidumbre se ha instalado y no es posible hacer previsiones a medio plazo. Parece asumido que, además, esto va a ser ya así por mucho tiempo. En ese contexto, el interés mostrado hacia las empresas españolas participantes ha sido moderado. Finlandia sigue siendo líder mundial el determinados sectores que necesitan de componentes -fundición, calderería media y pesada... - de los que ellos no tienen suficiente capacidad para producir, y ahí entramos nosotros. Espero que podamos ayudarnos mutuamente.

lunes, 20 de febrero de 2012

Asuntos privados, asunto de todos

En los últimos tiempos me voy encontrando con varios casos calcados: industrial cercano a la jubiliación decide poner a la venta la empresa, porque sus hijos no tienen ningún interés en seguir con la empresa. Es gente que no puede ocultar su tristeza, puesto que los dos motivos principales que le hacen sentirse orgullos de su trayectoria -unos hijos que se han hecho un lugar en la vida y una empresa que se ha hecho un hueco en el mercado- no convergen. Son ejemplos de que no siempre el hacer bien las cosas llevan al resultado mejor.

¿Por qué se dan estas situaciones? Cada caso es un mundo. Quitando aquelloss en los que no haya herederos, veo que las dos razones básicas para que se quiera vender la empresa son o que los herederos tienen formas mejores -o más cómodas, al menos- de ganarse bien la vida, o que existe un problema serio de relación entre sucesores, con demasiadas partes en liza, cada una con sus intereses. Los casos que se dan atendiendo a esta última situación no son muy diferentes de los que suceden cuando se trata de la sucesión en la propiedad de fincas, inmuebles u otros objetos, en los que, al final, la única forma de reparto acaba siendo la de (mal) vender la propiedad y hacer el reparto en una forma que admita quebrados y decimales.

En un entorno como el nuestro en el que mucha pequeña industria es el fruto de la iniciativa de un emprendedor, el de la sucesión ordenada debería de ser casi cuestión de estado, ya que lo que para el empresario es un problema personal, para la empresa es un problema de continuidad, que pasa a ser un problema para todos. Hay mucho conocimiento práctico acumulado, capital invertido con ese buen criterio que da el que el dinero que se pone en juego es de uno mismo, y no de una corporación impersonal, hay puestos de trabajo capacitados, que las características de nuestro sistema productivo permite una difícil reubicación...

Parte del futuro de nuestra industria se juega en el cambio generacional. Por eso, el buen fin de los casos de empresas familiares sin sucesión clara son algo más que problemas personales de emprendedores en el final de su vida profesional. A todos nos va algo en cada una de esas pequeñas historias familiares.